Rafael Dueñas
 
     
     
     
     
       
     

El Subversivo y su Literatura Ofendida

Contemporáneamente, cuando se habla de un discurso en particular, ya sea este sociológico, científico, crítico-literario, filosófico, etc., existe en común un parámetro que limita y simultáneamente amplia la lógica de la presentación: el capitalismo. Por otra parte, a través del psicoanálisis hemos aprendido que lo que nos garantiza independencia y refuerza nuestra creatividad es la rebelión. Ésta se presenta de distintas maneras en contra de los sistemas que normalizan y neutralizan nuestro ser como sujetos en proceso: la revolución.

¿Capitalismo? ¿Creatividad? ¿Rebelión? ¿Revolución? Sin duda alguna, estos dos últimos vocablos resultan "ofensivos" e incongruentes al no tener cuidado cuando los pensamos dentro de la lógica del presente. Es por esa misma razón que se puede preguntar –lo que implica un riesgo sino se pueden encontrar respuestas satisfactorias –si hoy en día: ¿Es posible la revolución dentro de la lógica capitalista que parece haberse tragado y cubierto todos los discursos contemporáneos? ¿Cuál es el entretejido que hay en la noción de independencia en referencia a la creatividad?

Al buscar una respuesta a las interrogantes antes propuestas podemos observar la proliferación de preguntas que emergen del seno de las mismas. Por lo tanto, en esta ponencia, de una forma breve y concisa, trataré de responder teóricamente a esas cuestiones. Para recrear mis respuestas, evocaré al casi siempre olvidado, y muy poco estudiado, poeta salvadoreño Roque Dalton, asesinado en 1975. De esta manera, este trabajo es una muestra de rebeldía en contra del olvido en el que se le ha relegado durante un cuarto de siglo, conformándose siempre a hacer notas al pie y alusiones en los estudios sobre lo que se conoce como "literatura comprometida."

Cronológicamente hablando, la fecha antes revelada es esencial por dos razones. Primero, la máxima figura de lo que conformó la revolución como política, Ernesto Che Guevara, había sido asesinado en Bolivia años atrás. Segundo, no fue sino hasta el final de la década de los 70s que la guerra civil salvadoreña se encaminó hacia lo que serían más de 10 años de genocidio cultural. Lo importante es que la fe en el fenómeno cultural revolucionario, hasta principios de la década de los 90s, estaría en boga sin la etiqueta de fracasada que hoy parece tomar, cuando toda intención de articular el concepto de revolución se hace evidente. Es tiempo de repensar el concepto a luz no del fracaso sino de las posibilidades que éste ofrece al resaltarlo de una manera subversiva.

Rafael Dueñas